Claro que sí. O claro que no. Igualmente, no es algo que se pueda decidir pensando. Claro, porque si nos preguntamos si sirve pensar, o bien declaramos dogmáticamente que no, o por el contrario decidimos que sí, pero para fundamentarlo debemos pensar lo cual puede verse con malicia como una circularidad o con buenos ojos, como la autofundación del pensamiento.
Traigo esta pregunta a colación porque nuevamente el Cronista publica una nota de Rozitchner, titulada "¿Sirve pensar la felicidad o es una pérdida de tiempo? El título ya anuncia la respuesta, puesto que con un "¿Sirve pensar la felicidad?" alcanza y sobra para delimitar la idea y la adición de la posibilidad de que sea una pérdida de tiempo no es más que la indicación de lo que parece ser el pensamiento subyacente de Rozitchner. Recordemos que para este muchacho del PRO, "el pensamiento atrasa" y el pensamiento crítico es una suerte de paranoia. Aparte, ¿qué significa pensar la felicidad?
Aristóteles se preguntaba por qué obramos, por qué realizamos los actos particulares de nuestras vidas y respondía que eran medios para conseguir algo diferente. Ese algo puede a su vez, ser un medio para un tercer objeto, suceso o estado, pero a fin de cuentas, todo medio es medio para un fin y es necesario un fin último que legitime la cadena. Todo el mundo está de acuerdo -añade- que ese fin es la felicidad.
Entonces, quién pregunta "¿sirve pensar la felicidad?" bien podría en cambio preguntar "¿sirve pensar cuál es el fin último? A todo esto, Rozitchner agrega la interesante diatriba "¿Es un tema para decir boludeces o se lo puede usar bien?", como si fuera una u otro, como si el "tema" sólo diera para la pavada y la charlatanería, o bien fuera un tema serio. Personalmente creo que todo tema puede tratarse con seriedad o hacer charlatanería, y la muestra más clara y disponible de esto, es la lectura de lo que Rozitchner escribe.
Entonces, ¿sirve pensar la felicidad? La pregunta es tramposa... la felicidad no sirve para nada, la felicidad es un fin último; su pensamiento es parte integrante de su conquista y posesión. Pensar no sirve... no sirve a nadie más que a sí mismo. Esa es la esencia y el valor del pensar.
